«DYSPHORIA»- Histrión Teatro

Recién cumplidos sus 30 años de trayectoria (y que sean muchos más), la compañía granadina Histrión Teatro vuelve a la provincia de Sevilla con Dysphoria en el marco del Mirador Sur a Escena, ahondando la senda documental emprendida en proyectos como Nevenka  o Ana por Ana. Estrenada en junio de este año, Dysphoria es un monólogo donde se nos cuenta la historia de Alex, un adolescente que llega a un
punto de inflexión en su disforia de género, espoleado por el enamoramiento y los primeros encuentros sexuales.

Sobre el escenario, una silla sobre una plataforma giratoria y una luminaria donde un tubo fluorescente cuelga precariamente. Una escenografía (cortesía de Álvaro Gómez y Giacomo Ciucci) en apariencia sencilla, pero que aporta un ritmo muy preciso a la narrativa, que nos traslada por juzgados, institutos, discotecas… pero también por distintos estados de ánimo. El espacio sonoro de Ibon Aguirre y la iluminación de Juan Felipe «Tomatierra» terminan de dibujar un entramado sobrio y contemporáneo para enmarcar la ansiedad y los anhelos del protagonista.

La dramaturgia y dirección de María Goiricelaya proveen una narración pulcra, llena de matices. Los temas principales (la libertad, la identidad de género o la corporalidad) son aderezados con apuntes sobre diversos asuntos que refuerzan la historia central, como pueden ser los casos de fraude a costa de la ley trans, los debates legales en torno al consentimiento o el suicidio en adolescentes.

Un desfile de temas tratados con delicadeza donde la actriz Gema Matarranz roza el cielo en una espléndida interpretación, redefiniendo a cada momento el pathos de un elenco de personajes de horizontes y posturas diversas, a los que consigue dar voz de forma empática y con una feroz emotividad. Un claro ejemplo es el arco dramático que atraviesa la madre de Álex (la cual intenta asimilar, con sus herramientas y como buenamente puede, toda una espiral de acontecimientos), pasando de «querer entender»; lo que sucede con su hijo a un más elemental «comprender».

Se trata de una obra muy necesaria donde los mecanismos de ficción se conjugan en perfecta sincronía con el documento y el dato; enhorabuena a todo el equipo por tan
meticulosa labor. Como bien nos recordaba Nines Carrascal antes de comenzar la obra, no trata «Dysphoria» de decirle al público cómo pensar. Su motivo, el del teatro en general, es lo dialógico. Del mismo modo, un diagnóstico o una etiqueta no pueden definir nuestra identidad, no pueden ser la última palabra a ese diálogo inacabado que es la vida.

Al salir del teatro, el público emocionado tiene que recomponerse de este trozo de realidad. Es miércoles, hace frío y hay que seguir con la semana. Pero el corazón ya está encogidito…

 

Antonio Nieto Aguilar

Centro Cultural de la Villa. San José de La Rinconada.

3 diciembre 2025

 

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