Leonor de Castilla ha sido una reina silenciada, española de nacimiento e inglesa por matrimonio, ninguno de los dos países ha reconocido su importante papel en la historia de Inglaterra. La obra, ambientada en el Castillo de Caernarfon, comienza cuando un grupo de turistas (el público) va a visionar un documental sobre el Castillo, momento en el que el fantasma de Leonor, atrapado en el limbo, decide hacerse visible para reivindicar su papel en la historia y que la gente le recuerde, porque como bien dice, nadie muere mientras se le recuerde.
Durante 70 minutos, Leonor hace un recorrido por su vida, su boda con Eduardo I, las cruzadas, sus 15 hijos, la reivindicación de la homosexualidad de su hijo Eduardo II o su muerte, enseñando al espectador la importancia de su papel en la historia. Pero en la obra, no solo se reivindica el papel de Leonor, si no el de todas las mujeres que a lo largo de la historia han sido silenciadas bien ignorándolas o bien atribuyendo sus obras, hazañas, etc a hombres como maridos o hermanos.
Todo este viaje lo realiza el autor desde la perspectiva del humor y el sarcasmo, un registro que Candela Fernández domina a la perfección. Y, aunque el humor predomina, la obra tiene algunos momentos dramáticos en los que Candela-Leonor transmite al espectador la emoción del momento.
Es una obra entretenida, que mediante el humor y el sarcasmo reivindica temas como el silenciamiento de la mujer a lo largo de la historia o el derecho al amor libre. Me ha gustado mucho, ya que Candela Fernández es una actriz que domina muy bien el registro del humor. Su papel es imprescindible para la obra, ya que un monólogo de 70 minutos sobre un tema histórico sin que caiga el ritmo de la obra, debe ser realizado por una actriz como ella.
La historia también está muy bien escrita, ya que no es fácil contar un tema histórico, desde una perspectiva actual y que conecte con el público. Está muy bien contada y los 70 minutos se pasan muy rápido. Recomiendo ver la obra si quieres pasar un rato divertido, aprender un poco de historia y reírte con un humor sencillo, pero con un punto sarcástico.
Los efectos visuales son muy importantes en la obra, ya que el “documental” sobre el castillo es el hilo conductor de la obra sobre el que se apoya cada cambio de escena. El dominio del escenario por parte de Candela Fernández es maravilloso, casi sin escenografía, ella lo llena sin necesidad de nada ni nadie más.
Ester Oliván
5 marzo 2026
Sala Cero, Sevilla
