EL CABALLERO DE OLMEDO: entre la belleza del verso y la sombra de la muerte – dirección Laila Ripoll – en el Teatro de la Comedia de Madrid por Asier Albertos

Hay historias que terminan antes casi de empezar, y de las que todos ya conocemos su final trágico. Una de ellas es El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, una tragedia riquísima en personajes y que abunda temas tremendamente universales. Y, sin embargo, todavía puede cautivarnos y emocionarnos, porque lo verdaderamente interesante no es descubrir qué va a suceder, sino acompañar a sus personajes mientras van, casi sin darse cuenta, hacia un destino del que parece imposible escapar.
El pasado miércoles asistimos a la representación de El Caballero de Olmedo por parte de la Compañía Nacional de Teatro Clásico en el reconocido y emblemático Teatro de la Comedia de Madrid y quedamos muy impresionados con la manera de enfocar un texto tan conocido de Lope de Vega como este, desde un prisma y una estética tan diferentes.
El romanticismo se transforma en el periodo artístico elegido por su directora, Laila Ripoll para situar esta trama que aborda los celos, el amor, el deseo y el augurio de muerte. Ella junto a un tremendo equipo artístico se encargan de demostrarnos como las palabras del año 1620 siguen reflejando la realidad y de cómo revistiendo una obra que ya se sustentaba por la interpretación y la manera de tratar el verso, bajo un halo oscuro y misterioso podemos llegar a verla desde puntos tan diferentes.
Con ecos Frankestinianos y una puesta en escena que recuerda al universo de Jane Austen, además de un presente uso del cuerpo, momentos de gran carga poética y onírica, imágenes que sobresaltan y hacen reflexionar al espectador y una escenografía brillante que no necesita una sobrecarga de elementos para llamar la atención y transmitir el augurio y la muerte, conocemos a los personajes de esta obra.
En el reparto destacan especialmente Arantxa Aranguren, como Fabia, con una interpretación magnética, llena de picardía y matices, capaz de transitar entre el humor y lo inquietante durante toda la obra; Toni Misó, como Tello, que aporta frescura, ternura y naturalidad, convirtiéndose en el contrapunto cómico y humano de la tragedia; y Víctor Sáinz, como don Alonso, que construye un protagonista sensible y vulnerable, acercándose a la figura del antihéroe luchador por sus ideas, para mostrarnos a un hombre enamorado cuya fragilidad hace aún más doloroso su destino.
En algunos momentos, el ritmo de la función se resiente por la necesidad de hacer el verso demasiado accesible al espectador. Esa búsqueda de claridad, aunque facilita la comprensión del texto clásico, resta fluidez y musicalidad a ciertos pasajes, haciendo que la acción pierda algo de fuerza.
En definitiva, El caballero de Olmedo encuentra en la magnífica dirección de Laila Ripoll una mirada propia que envuelve el clásico en una atmósfera oscura y sugerente, sacando partido a la riqueza del texto y al trabajo de sus intérpretes.

 

Asier Albertos
Teatro de la Comedia de Madrid
14 Octubre 2026

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