«LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS: diversión, música y reivindicación social» – dirección Mario Vega – en el Teatro Infanta Isabel (Madrid) por Asier Albertos

La versión de La ópera de los tres centavos, de Bertolt Brecht y Kurt Weill, que llega al Teatro Infanta Isabel de Madrid propone una lectura fresca, descarada y muy musical de uno de los grandes títulos del teatro político del siglo XX. Una propuesta que encuentra en el entretenimiento su principal vehículo, sin perder de vista la crítica social que sostiene el texto original: una sociedad donde la moral se negocia, la supervivencia justifica casi cualquier cosa y la diferencia entre delincuencia y respetabilidad depende, muchas veces, de quién tiene el poder. 
Uno de los grandes aciertos del montaje es su potente propuesta coral, que construye un universo escénico vivo, dinámico y lleno de matices. La escenografía no funciona como un mero decorado, sino como una parte activa del espectáculo: se transforma, acompaña la acción y contribuye a desarrollar la trama. A ello se suma la música en directo, con una orquesta que, además de sostener el universo sonoro de la obra, se integra en la propia ficción, caracterizada e incorporada a la acción hasta el punto de interpretar, en ocasiones, fragmentos del espectáculo. Una decisión que refuerza la naturaleza híbrida de la propuesta y convierte la música en un elemento dramático más.
En el reparto, Coque Malla aporta ese carácter chulo, canalla y despreocupado que encuentra en su presencia escénica un aliado natural. Andrea Guasch destaca por su versatilidad, moviéndose con soltura entre los distintos registros que exige el montaje, mientras que Carmen Barrantes demuestra una notable maestría interpretativa, dotando de precisión y personalidad a su trabajo. El conjunto sostiene una propuesta que entiende el valor del juego escénico y sabe aprovechar las posibilidades expresivas de sus intérpretes.
Para acercarse a este espectáculo conviene comprender de dónde parte y qué pretende contar. Brecht no escribió una obra para que el público se limitara a emocionarse con sus personajes, sino para que pudiera observarlos, cuestionarlos y reconocer en ellos las contradicciones de su propia sociedad. El distanciamiento brechtiano busca precisamente interrumpir la identificación automática del espectador, romper la ilusión teatral y abrir un espacio para la reflexión. En este sentido, la interpretación parece subrayar la voluntad de recuperar la obra original, aunque el montaje no siempre termina de saber cómo trasladar ese mecanismo al lenguaje escénico contemporáneo. 
La ruptura de la ficción y los guiños directos al público parten, en ocasiones, de un lugar demasiado cercano a los propios intérpretes, de una complicidad personal que no siempre termina de comprenderse dentro del conjunto. Imagino que la intención pasa por acercar el material a un público más amplio, hacerlo reconocible y favorecer una conexión inmediata. Sin embargo, ese recurso no siempre alcanza la distancia crítica que exige el universo brechtiano y, por momentos, deja una sensación de desconexión respecto a la propuesta que la obra plantea en su origen.
También hay algunos momentos en los que el ritmo decae y determinados gags no terminan de encontrar respuesta en la sala. La búsqueda constante de la comicidad no siempre funciona y ciertas situaciones parecen prolongarse más de lo necesario, haciendo que el espectáculo pierda parte del impulso que sí consigue mantener en sus pasajes musicales y corales.
Con todo, La ópera de los tres centavos encuentra en su energía musical, su desparpajo y su capacidad para convertir el escenario en un espacio de juego sus principales virtudes. Es una propuesta que apuesta por la diversión sin renunciar a la reivindicación social, algo muy necesario actualmente para que los mensajes puedan hacer reflexionar al público venga de donde venga y tenga o no conexión previa con la obra o con el teatro en general.
Felicidades a todo el equipo por esta propuesta fresca, valiente y llena de música, por el trabajo colectivo y por mantener viva una obra que, décadas después, sigue interpelándonos con la misma fuerza.
 

Ficha artística y técnica
Ficha artística
Título: La ópera de los tres centavos (Die Dreigroschenoper).
Texto: Bertolt Brecht, en colaboración con Elisabeth Hauptmann.
Música: Kurt Weill.
Basada en: La ópera del mendigo, de John Gay.
Dirección escénica: Mario Vega.
Dirección musical: Miguel Malla.
Reparto: Coque Malla, Andrea Guasch, Carmen Barrantes, Paula Iwasaki, Cristina García,
Miquel Mars, Diego Molero, Pablo Novoa y Néstor Ballesteros.
Cover: Dulcinea Juárez.
Música en directo
Miguel Malla — Saxofón tenor y clarinete bajo.
Daniel Rouleau — Saxofón alto y soprano, flauta y piccolo.
Evgeni Riechkalov — Trompeta.
Gabriel Marijuán — Percusión y trompeta.
Roberto Bazán — Trombón y contrabajo.
Néstor Ballesteros — Piano, celesta y armonio.
Pablo Novoa — Guitarras y banjo.
Carmen Barrantes — Violonchelo.
Equipo técnico
Diseño de escenografía: Mario Vega.
Diseño de iluminación: Juan Gómez-Cornejo.
Diseño de vestuario: Elda Noriega.
Diseño de sonido: Pilar Calvo.
Movimiento y coach vocal: Óscar Martínez-Gil.
Ayudante de dirección: Ruth Sánchez.
Ayudante de iluminación: Pilar Valdelvira.
Ayudante de vestuario: Natalia Cieza.
Ayudante de escenografía: Berta Navas.
Dirección de producción y producción ejecutiva: Nuria Cruz Moreno.
Adjunto a dirección de producción: Fabián Ojeda Villafuerte.
Jefa de producción: Blanca Serrano.
Ayudante de producción y regiduría: Paco Flor.
Asistente de producción: Vanessa Tejero.
Dirección técnica: Alberto Hernández de las Heras.
Técnicos de maquinaria: David González.
Técnicos de iluminación: Eduardo Vizuete y Raúl Baena.
Técnicos de sonido: Ricardo Márquez, José Peña y Rubén Muiño.
Sastrería y asesoría coral: Jennifer Alonso.
Construcción de escenografía: Maroto & Vergara.
Asesoría técnica de escenografía: Eduardo Rodríguez.
Acabados de escenografía: Paul Jara.
Alquiler de vestuario: Peris Costumes.
Confección de vestuario: Elda Noriega, Nines G. Cano y Carlos Pinilla.
Administración: Henar Hernández.
Jefa de prensa: María Díaz.
Fotografía del cartel: Sergio Parra.
Transporte: FJS Transportes.
Distribución: Fran Ávila Producción y Distribución.
Producción
Producción de Teatro Pérez Galdós, Barco Pirata Producciones Teatrales y Unahoramenos
Producciones Teatrales, en coproducción con el Auditorio de Tenerife.

 

Asier Albertos
Teatro Infanta Isabel, Madrid
17 Octubre 2026

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