Conocía parte de la vida de Alfonsina Storni, poeta argentina del principio del siglo XX gracias a mi padre, pero nunca había tenido la ocasión de sentirme su amigo hasta esta noche del 30 de mayo de 2026.
La obra es un recorrido de su vida y de los hombres que la compusieron, entre los cuales críticos, amigos, amantes, familiares o simplemente conocidos bajo la mirada cariñosa de la muerte. Presenciamos los últimos momentos de Alfonsina como si fuéramos el mar aquel 25 de octubre de 1938.
Quiero subrayar la interpretación brillante de ambos actores. Manuela Luna nos da a conocer a Alfonsina en toda su complejidad, la poeta feminista, la enamorada, la gloriosa pero también las vulnerabilidades, los remordimientos y las dudas existenciales que ella tuvo toda su vida. Su compañero en escena, Javier Almeda, nos da una clase magistral de interpretación de personajes, tiene la capacidad prodigiosa de darnos a ver tanto a la muerte como a un crítico, tanto al hijo y al padre, a un amante o a un estudiante, cambiando su voz, su postura y sus movimientos. A lo mejor si, puedo reconocer que todos comparten una faceta de payaso, pero me gusta verlo como la perspectiva de la muerte mezclada con la de Alfonsina. En los últimos momentos de una vida no creo que el pasado parezca ya tan serio.
También me gustó muchísimo la escenografía, las rocas y los bloques de asfalto en la arena frente al mar, como un último escenario para los poemas de Alfonsina, y una única farola negra como un faro para atraer los ojos de las olas. No creo en la perfección en escenografía, pero he de admitir que no veo nada que cambiar en está.
“Alfonsina, la muerte y el mar” es una obra profundamente humana, tierna y poética. A pesar de los 88 años que nos separan de su muerte, la obra consigue transmitir el peso de su desaparición para la literatura. Entré en la Fundición para un homenaje, pero conocí a una amiga y me fuí de luto, llorando como las olas en la costa de Mar del Plata.
Remy Puente Van Der Poorten
Teatro la Fundición Sevilla
30/05/2026
