«Zweig/Bernanos: ¿de qué sirve la cultura cuando la barbarie avanza?» – La Fornal d’E Frederic Roda y Sadurní Vergés spectacles- en el Teatro La Fundición por Natalia Ortiz.

Zweig/Bernanos, obra de la compañía mallorquina La Fornal d’Espectacles, presentada en el Teatro La Fundición de Sevilla, nos sumerge en un diálogo que, lejos de encumbrar a sus protagonistas, los muestra en el desamparo del exilio, testigos del derrumbe de una Europa ilustrada, cosmopolita y humanista tras el avance del fascismo, el antisemitismo y el nacionalismo. A través de un diálogo entre dos de los intelectuales más importantes de Europa a comienzos del siglo XX, con perspectivas aparentemente opuestas, la obra plantea una pregunta que trasciende su época: ¿qué significa pensar, escribir y resistir cuando la barbarie destruye aquello en lo que se ha creído?
Stefan Zweig (1881-1942), uno de los escritores más leídos y traducidos de su tiempo, defendió una Europa unida por la cultura y el intercambio entre pueblos. El ascenso del nazismo, la prohibición y quema de sus libros y el exilio destruyeron ese mundo. En el libro que escribió en sus últimos días, El mundo de ayer. Memorias de un europeo, reconstruyó la progresiva degradación del continente por causa del nazismo y el derrumbe de los ideales que habían dado sentido a su vida. Tras pasar por Inglaterra y Estados Unidos, se exilió en Brasil, donde se suicidó junto a su segunda esposa, Lotte Altmann, en febrero de 1942. 
Georges Bernanos (1888-1948), escritor francés católico, monárquico y nacionalista, simpatizó inicialmente con la sublevación militar al comienzo de la Guerra Civil española. Sin embargo, su estancia en Mallorca lo llevó a denunciar la represión contra la población civil y la complicidad de sectores de la Iglesia en su libro Los grandes cementerios bajo la luna (1938). Su evolución resulta especialmente significativa: fue capaz de cuestionar suspropias convicciones y denunciar la violencia de quienes apoyaba inicialmente. 
La obra sitúa a ambos escritores frente a frente en Brasil, en febrero de 1942 –en un encuentro hipotético, pues no existe constancia histórica de que llegara a producirse–, con Europa sumida en la Segunda Guerra Mundial. Zweig encuentra en la literatura y el humanismo un refugio frente a la destrucción. Bernanos, por su parte, le exige un compromiso que vaya más allá de preservar la propia independencia intelectual. “A la larga, no tomar partido es tomarlo”, reconoce Zweig en uno de los momentos más reveladores del diálogo. La frase abre una pregunta incómoda: ¿es posible mantenerse al margen cuando la libertad y la dignidad humanas están amenazadas?
Bernanos cuestiona el éxito y la comodidad desde los que Zweig ha intentado proteger su mundo interior. Este, por su parte, recuerda que también ha sido víctima del nazismo y defiende la escritura como una forma de preservar el pensamiento libre. Sin embargo, la obra no convierte a Bernanos en héroe ni a Zweig en cobarde. Ambos cargan con sus contradicciones: uno tuvo que revisar sus convicciones políticas hasta convertirse en crítico de la violencia autoritaria que había justificado, mientras el otro vio cómo su confianza en el humanismo se desmoronaba ante la destrucción de Europa y pese a eso que siguió viendo en la escritura un espacio de libertad frente al poder hasta su último día. Sus contradicciones no desaparecen, sino que se exponen, cada uno desde sus respectivas maneras de afrontar la barbarie.
En el fondo, ambos personajes encarnan una paradoja devastadora: ¿cómo pudo Europa, con su riqueza intelectual, artística y filosófica, terminar sumida en el fascismo y la guerra? ¿Cómo pudieron Hitler, Mussolini y Franco convertirse en protagonistas de una historia que arrastró a millones de personas hacia la persecución, la muerte y el exilio? La obra recuerda que la cultura no inmuniza contra el autoritarismo, aunque la escritura pueda convertirse en refugio y herramienta para denunciar la injusticia. Cuando Bernanos advierte sobre el poder de los medios de comunicación para introducir noticias letales en la conciencia colectiva, su preocupación resuena en la era digital actual: la información puede ayudarnos a comprender el mundo, pero también saturarlo, deformarlo y deshumanizar a quienes lo habitan. Algo parecido sucede con palabras como patria, honor, sacrificio o muerte, cuyo significado puede pervertirse al servicio del poder. “¿Quién nos escucha hoy? ¿Quién nos lee hoy?”, se preguntan los escritores. El interrogante no solo refleja la pérdida de influencia de los intelectuales, sino la dificultad de reconocer las advertencias antes de que sea demasiado tarde. Bernanos lamenta que sus denuncias sean recibidas como literatura y no como testimonios de una realidad concreta. Zweig encarna, además, el desarraigo de quien ha perdido su hogar, su lengua y
la comunidad cultural en la que construyó su identidad. 
Es difícil no realizar paralelismos con el presente mientras transcurre la obra. La escritura, el periodismo y la intelectualidad ya no son referentes de la opinión pública. Su relevancia se ha fragmentado en un sistema dominado por las redes sociales, la velocidad y la economía de la atención. Vivimos rodeados de opiniones, pero no necesariamente de argumentos que amplíen nuestra mirada. No se trata de idealizar un pasado supuestamente mejor, sino de preguntarnos: ¿somos capaces de reconocer nuestras propias contradicciones cuando las banderas del autoritarismo, la exclusión y el odio vuelven a levantarse? 
Zweig/Bernanos recuerda que el pensamiento crítico exige escuchar, contrastar información, revisar las propias convicciones y asumir las consecuencias de lo que se defiende. Porque la cultura puede ser refugio, memoria y resistencia, pero no constituye una garantía contra la barbarie. Su verdadero valor se revela cuando deja de ser acervo y se convierte en una herramienta tangible para defender la dignidad humana.
 

Autor: Jaume Capó
Dramaturgia: Frederic Roda y Sadurní Vergés
Ayudante de dirección: Francina G Ars Direcció
Intérpretes: Òscar Intente y Joan Gomila
Espacio escénico: Núria y Jordi Castells
Iluminación y comunicación: Antoni Gomila y Servera
Espacio sonoro: Biel Padilla
Vestuario: Joana Salom
Utilería y producción ejecutiva: Joana Serra
Fotografía y vídeo: Judith Mengual y Giralluna Audiovisuals
La compañía: La Fornal d’Espectacles

 

Natalia Ortiz
Teatro La Fundición
16 Octubre 2026

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